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Daniel Mena Delgado

1. Física: en una sesión de meditoyoga está dimensión se corresponde con la capacidad del movimiento del cuerpo en el espacio y el alineamiento en las posturas. Es la parte física que unifica átomos, moléculas, órganos, sistemas. En esta dimensión se manifiesta la enfermedad o la salud. Descubrimientos en neurociencia no hacen sino confirmar en la actualidad que la postura corporal influye en el estado de ánimo, la autoestima y la confianza.

2. Energética: el prana o energía vital es lo que anima y da vida a la materia. Obtenemos prana del Sol, del agua, de los alimentos, pero sobre todo, de la respiración. En la práctica de meditoyoga esta dimensión se corresponde con crear las condiciones para que la respiración sea nutritiva, fuente de energía, calma y conciencia. Necesitamos energía tanto para los procesos autónomos del cuerpo como para cualquier acción en el mundo.

3. Canales (nadis): son como mangueras sutiles, más o menos anchas según su importancia, que recorren todo el cuerpo interno llenándolo de energía. El nexo de unión entre el cuerpo y los pensamientos son los canales, ya que éstos se relajan o se contraen en función del origen de los pensamientos. Los chakras (ruedas) son centros donde hay mucha circulación de Información y energía. Se corresponden con determinadas glándulas y órganos corporales. Una emoción es la reacción del cuerpo a los pensamientos a través de los canales. En la sesión de meditoyoga se van deshaciendo los nudos en los nadis a través del vinyasa (movimiento fluido en armonía con la respiración) y las asanas (posturas que influyen en el flujo energético hacia determinadas zonas del cuerpo).

4. Pensamientos (chitta):  los pensamientos que están alineados con la vida reflejan la confianza básica (la Vida está de nuestra parte). Los pensamientos que no están en armonía con la Vida reflejan miedo (la Vida es amenazante). Hay pensamientos inspirados que vienen de la Conciencia Pura y nos hacen sentir amor y paz, relajando los canales. Y también hay pensamientos provenientes de el yo contraído que nos hacen cerrarnos y sentir desconfianza, cerrando nuestros canales. El amor relaja, el miedo tensa. La práctica de meditoyoga actúa en esta dimensión introduciendo la herramienta hoponopono junto con la respiración para purificar los contenidos mentales.
 
5. Conciencia despierta (Sat Chit Ananda): lo que hace que los pensamientos sean amorosos o temerosos son los estados de conciencia. Podemos decir que todo en la vida posee un grado de conciencia y emite un grado de vibración que va desde lo más dañino para el ser humano y la vida en general hasta lo más dador de vida y elevador del espíritu. Cuanto más me acerco al estado de conciencia que reconoce la Quietud, el Silencio y el Espacio, integrándose con las sensaciones, pensamientos y sentimientos;  mayor es el estado vibratorio que emito, manifestando el amor divino. Las semillas que planto desde la Conciencia Despierta expresan mis talentos originales y dan frutos dulces. Reflejan el Dharma: acciones conscientes y entregadas, que no generan estrés ni desgaste, nos permite concentrarnos con facilidad y deleite.  En cambio, las semillas que planto desde el yo contraído dan frutos amargos, ya que reflejan el karma: reacciones automáticas, inconscientes, impulsadas por el hábito condicionado. Se imponen las memorias dolorosas que nos impiden responder con habilidad. Dejo de sentir que la Vida está de mi parte y ahora soy yo el que no voy a favor de la vida. El sufrimiento generado logrará despertarme y me invitará a perdonarme para volver a elegir.
 
Esta dimensión de puro gozo irrumpe en meditoyoga a través del acceso a la quietud, el silencio y el espacio del corazón.
 
Hemos de tener en cuenta que cada dimensión es como una muñeca rusa donde la más grande Infuye en todas las dimensiones inferiores. Es decir, el simple acceso a la Conciencia Despierta pone en equilibrio todas las dimensiones que hay por debajo. Pero teniendo en cuenta la identificación tan intensa  del ser humano actual con los hábitos mentales, Meditoyoga incide en el equilibrio entre la purificación mental y la práctica meditativa en el contacto con el silencio, la quietud y la espaciosidad.
Por último, Meditoyoga ofrece una progresión coherente y unas sesiones creativas para facilitar la capacidad de sostener la atención en una dirección que nos permite desarrollar todo  nuestro potencial, teniendo en cuenta el contexto y las habilidades  naturales del alumno, en un clima de respeto, compasión, ausencia de juicio y apoyo mutuo.
 
Eres bienvenido.
 
Daniel Mena Delgado

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