Todos tenemos una filosofía de vida, lo queramos o no. Una filosofía conscientemente aprendida y elegida o una inconsciente aprendida a base de imitación y repetición de patrones de personas cercanas. Por eso practicar yoga no creo yo que tenga tanto que ver con ir hacia posturas físicas más exigentes o rodearla de condiciones más especiales, sino que tiene que ver con desafiar los cimientos de lo que hemos aprendido y consideramos la realidad aceptable no vaya a ser que nos tachen de locos, como le paso a Copernico.
Si tienes mucho miedo a lo desconocido te enfocarás más en el físico, si optas por ser verdaderamente feliz no tendrás miedo de saltar a los abismos de la apertura.